Exposición · Sobre la obra
El origen de la obra, su relación con la cosmogonía maya y el recorrido que la trajo desde Barcelona, Londres y Cannes hasta el MUI.
Ceiba nace de años de Josué Ibáñez observando cómo la naturaleza transforma lo que encuentra: no la destruye, no la preserva, la convierte en algo que no existía antes. Esa idea —que cuando ya no estemos, la naturaleza toma los fragmentos de lo que fuimos y hace con ellos algo más bello que el original— es el punto de partida de la obra.
La relación del artista con la cosmogonía maya no viene de los libros, sino de años trabajando en sitios arqueológicos, construyendo narrativas en esos espacios y entendiendo desde dentro cómo esa cultura comprendía la naturaleza, el tiempo y la materia.
Para los mayas, ese árbol tenía nombre propio: Ya'ax Che, "árbol verde" o "árbol primero". No era solo un árbol, sino el eje que sostenía el universo entero, símbolo de vida, perpetuidad y fuerza. Sus raíces se hundían en Xibalbá, el inframundo de nueve niveles; su tronco atravesaba Kab, la tierra donde habitan las personas; y sus ramas se elevaban hasta Kaan, el cielo superior de trece niveles. En la escritura jeroglífica maya, este árbol cósmico recibía además el nombre de Wakah-Chan, "el cielo erguido" — el mismo nombre que los mayas daban a la Vía Láctea, que en las noches de invierno asciende hasta su punto más alto, dibujando en el cielo la copa del árbol del mundo.
La cosmovisión maya no reconocía solo una ceiba: además de la Ya'ax Che central, existían cuatro ceibas más, una en cada punto cardinal — roja al oriente, blanca al norte, negra al poniente y amarilla al sur — cada una sosteniendo una esquina del firmamento. Esta imagen del árbol cósmico no quedó solo en la tradición oral: en Palenque, el Tablero de la Cruz representa este mismo árbol en forma de cruz, identificado por los glifos te' (árbol) que lo acompañan, parte de una ceremonia real del siglo VII.
La tradición sigue viva hoy: muchas comunidades mayas de México y Centroamérica conservan ceibas verdaderas en el centro de sus pueblos, donde se realizan asambleas comunitarias y ceremonias como el Ch'a Chaak, el ritual para pedir lluvia, y donde algunas familias entierran el cordón umbilical de los recién nacidos junto al árbol, para vincular a cada persona con el eje del cosmos desde su nacimiento. Es esa misma estructura —un árbol que sostiene y conecta todo lo que existe— la que Josué Ibáñez traduce a imagen, luz y sonido en esta pieza.
Ceiba es, según el propio artista, el reto más grande que ha enfrentado en sus años creando experiencias inmersivas: cientos de piezas animadas conviviendo en un mismo espacio, cada una con su propio lenguaje visual y su propio tempo. Lograr que dialogaran entre sí, sin que cada mundo perdiera su especificidad, exigió construir desde cero una metodología y un flujo de trabajo que no existían antes.
Antes de llegar a Chile, Ceiba recorrió tres de los espacios más relevantes del arte inmersivo y digital a nivel internacional.
Primera exhibición de Ceiba, como parte de la presentación de la tercera edición impresa de AI Art Magazine, una de las primeras revistas dedicadas al arte creado con inteligencia artificial.
Instalada sobre Oxford Street en un formato de casi 27.000 píxeles de ancho, una escala que confirmó que la obra funciona tanto en espacios íntimos como en superficies de gran formato sin perder densidad ni detalle.
Invitada a la primera edición del programa de piezas de gran formato de esta red global de espacios dedicados a la experiencia inmersiva a gran escala.
Ceiba llega al MUI —un espacio permanente que irá sumando distintas piezas a su programación— como su exposición inaugural, y la primera vez que la obra se instala en Chile y en Latinoamérica.
Funciones cada hora, con una duración de 55 minutos. Entrada liberada para menores de 6 años y colegios municipales (inscripción previa en contacto@mui.cl). Colegios particulares y particulares subvencionados: tarifa estudiante ($2.500 por alumno).
Es la exposición inaugural del MUI, una creación del artista digital mexicano Josué Ibáñez inspirada en la cosmogonía maya, presentada en Londres, Barcelona y Cannes antes de llegar a Chile.
Josué Ibáñez, artista digital mexicano.
Cada función dura 55 minutos, con funciones cada hora.
Ceiba es la exposición inaugural y da inicio a una cartelera permanente que irá sumando obras de artistas nacionales e internacionales.
Puedes comprar tus entradas en línea en mui.cl/venta.